Cruzar el mundo para correr 42 kilómetros requiere algo más que entrenamiento, se necesita espíritu aventurero. Viajar hasta el extremo sur del continente africano es un trayecto largo, pero para el maratonista costarricense Deyver Mena Mata, cada hora de vuelo valió la pena. Con un sólido historial de 12 maratones internacionales, Deyver sumó en mayo pasado la experiencia de Ciudad del Cabo a su trayectoria. Aunque el principal motivo de su viaje fue competir en el prestigioso Campeonato Mundial por Grupos de Edad de AbbottWMM, la travesía terminó convirtiéndose en un viaje de descubrimiento cultural que superó cualquier expectativa deportiva.
Para Deyver, miembro del equipo Bikilas y entrenado por Johnny Loría, correr en Sudáfrica significó enfrentarse a un entorno completamente nuevo, justo en la antesala de lo que hoy ya es una realidad oficial: esta carrera es la octava marathon major.
La exigencia de la ruta
La maratón sudafricana tiene una personalidad propia que desafía a las y los corredores acostumbrados a los climas europeos o norteamericanos. Desde los primeros trotes de reconocimiento tras bajarse del avión, el clima dejó claras sus reglas de juego. Deyver recuerda que la combinación de humedad y temperatura le recordó de inmediato a las condiciones de Costa Rica, específicamente a correr durante una tarde en Puerto Viejo, donde incluso preparó algunos fondos para esta maratón. Esta similitud climática lo obligó a ser sumamente estratégico con la hidratación para evitar que el desgaste físico le pasara la factura en la última parte de la competencia.
«En esta maratón tenía la expectativa de hacer un buen tiempo, pero sabía que me iba a exponer a algo que no conocía bien, el clima y la altimetría de Cape Town», afirma Deyver.
La ruta está marcada por «muchos columpios» que exigen cambios de ritmo permanentes, rompiendo la monotonía de los trazados completamente planos. Sin embargo, el esfuerzo físico se compensa con creces a través de la energía que se respira en las calles. Deyver destaca que la carrera ofrece una inmersión cultural absoluta, donde la música, la vestimenta tradicional de los grupos de apoyo y la calidez del pueblo sudafricano envuelven a cada atleta. El cierre de la competencia, bordeando la costa para terminar justo frente al mar, es uno de los pasajes más bellos y memorables que ha podido vivir.



Ciudad del Cabo: un destino fascinante
Más allá de la línea de meta, la parte turística del viaje superó cualquier expectativa. Ciudad del Cabo se reveló ante el grupo de corredores como una ciudad de contrastes naturales asombrosos, donde el sol, el frío y la humedad pueden convivir en un mismo día. El momento del año fue ideal, regalando días estables y sin viento que permitieron aprovechar al máximo cada recorrido planificado.
El itinerario post carrera fue, en palabras de Deyver, una experiencia que les permitió conectar con lo mejor del entorno africano. El grupo tuvo la oportunidad de ascender a la imponente Table Mountain en el momento perfecto para disfrutar de sus vistas, además de realizar un espectacular paseo en bote por la bahía para observar de cerca las colonias locales de focas y pingüinos. Para Deyver, encontrarse con paisajes costeros tan impresionantes y una naturaleza tan exótica pagó por completo el esfuerzo del largo viaje. «Quedé fascinado con los tours que Marathon Tours Costa Rica organizó».
Con la mirada puesta en Tokio —donde se realizará el Campeonato Mundial por Grupos de Edad de AbbottWMM 2027—, Deyver, no duda en invitar a otros fondistas a mirar hacia el continente africano en los próximos años. Su recomendación para quienes ya tienen experiencia previa en maratones internacionales es clara: hay que animarse a vivir esta aventura. Es una experiencia completamente diferente, sumamente enriquecedora y que demuestra que, cuando el destino es Ciudad del Cabo, la distancia es solo el inicio de una historia inolvidable.
«Se la recomiendo a personas que ya hayan corrido varias maratones fuera del país. Es una experiencia bonita y diferente. Vale la pena el esfuerzo de volar tantas horas para llegar», finaliza.

Las maratones de Deyver
Chicago (2018) y Berlín (2019) fueron sus primeras maratones, seguidas por una edición de Boston virtual (2020) en Cartago junto a su entrenador Johnny Loría. Su regreso a las carreras presenciales fue en Boston (2021) y Nueva York (2021). En 2022 sumó Londres, compitiendo en su primer Campeonato Mundial por Grupos de Edad de AbbottWMM. Para 2023 completó el impresionante reto de correr Berlín y Chicago con solo dos semanas de diferencia, y continuó expandiendo su mapa global cruzando las metas de Sídney (2024), Nueva York (2025) y, más recientemente, Ciudad del Cabo.