Para la mayoría de maratonistas, la fórmula del éxito en una carrera internacional incluye una ruta plana, clima frío y búsqueda de un super tiempo. Sin embargo, la reciente incorporación de Ciudad del Cabo como la octava Abbott World Marathon Major ha venido a cambiar un poco ese manual. Así lo vivió Luis Carlos Carvajal Ávila, conocido como Lica, un corredor costarricense de 48 años que el pasado mes de mayo se aventuró a las calles sudafricanas para descubrir que los 42 km en el continente africano son, ante todo, una prueba de resistencia y estrategia.
Lica tiene 16 años en el atletismo y ha corrido cuatro ultramaratones y seis maratones —incluyendo paradas en Chicago, Nueva York, Berlín y Londres—. Y tras tres años de planear el viaje a Ciudad del Cabo, atraído inicialmente por los paisajes de trail del país, decidió que el 2026 era el año de esta aventura, la cual vivió junto a Marathon Tours Costa Rica.
Una altimetría que recuerda a Nueva York
«Los maratonistas están acostumbrados a que las carreras sean planas y frías para hacer su mejor tiempo. Ciudad del Cabo tiene una ruta lindísima, paisajes espectaculares, gente sumamente alegre, la costa al lado, pero no es una carrera para buscar un récord personal (PR)», explica Lica, quien forma parte de Umbali Running.
De acuerdo con Lica, las condiciones técnicas de la prueba exigen respeto. En primer lugar, registra cerca de 310 metros de desnivel positivo, una cifra que la sitúa en un nivel de exigencia física alto. «Es muy parecido al de la Maratón de Nueva York, que ronda los 340 metros», afirma. En segundo lugar está el clima; a diferencia de las majors europeas o norteamericanas que se corren a menudo entre los 13 y 15 grados, en Sudáfrica el termómetro rozó los 22 grados centígrados. Y en tercer lugar, un factor determinante, la humedad en Ciudad del Cabo alcanzó el 95%.
«Es una aventura y es un reto. Y creo que para Ciudad del Cabo se entrena para terminar bien, no para hacer tiempo. Yo volvería, me encantó», dice.
Para contrarrestar estas condiciones, Lica modificó su preparación en Costa Rica, una estrategia que recomienda a quienes quieran viajar a esta maratón.
«Hacía entrenamientos de fondo al mediodía. Sufría más en la preparación, pero eso me salvó en los últimos 10 kilómetros de la maratón en Cape Town cuando el día se puso más caliente. También sumé kilómetros en zonas como Herradura y Puntarenas para adaptarme al calor».






Turismo: la experiencia sudafricana
A nivel logístico y cultural, la experiencia superó las expectativas del maratonista. Especialmente por sus paisajes y por ser amigable para el bolsillo internacional. «Es barato; tanto la comida como el transporte son muy accesibles», destaca. Al ser una ciudad volcada al turismo, «el servicio es de primer nivel y la seguridad —tomando las precauciones normales durante la noche— te permite caminar con total tranquilidad».
La selección de los recorridos turísticos fue otro de los puntos altos de su experiencia. Desde la icónica Península del Cabo y el vibrante área de Waterfront, hasta la experiencia de conectar con la naturaleza en un safari, el viaje ofreció un balance perfecto entre la exigencia deportiva y el descanso. «Toda la parte turística que escogió Marathon Tours Costa Rica post carrera fueron épicos».
Al consultarle a quién le recomendaría este destino ahora que forma parte de la élite mundial del running, Carvajal es directo:
«Si alguien quiere ir solo por un tiempo o un récord personal, que no vaya a Ciudad del Cabo. Pero si es una persona amateur que ya tiene experiencia previa en la distancia, que quiere pasarla bien, disfrutar de una excelente feria y un ambiente increíble, tiene que vivir esta aventura. Eso sí, hay que entrenar fuerte para llegar bien a la meta».
Lica se encuentra en la búsqueda de completar el circuito de las majors, y ha realizado la totalidad de sus viajes internacionales junto a Marathon Tours Costa Rica. «En ocasiones, uno como corredor viaja con mariposas en el estómago y mucha ansiedad, y Marathon Tours Costa Rica logra darte ese respaldo emocional. Además, tiene una red de resolución excelente en hoteles y aeropuertos; si surge un imprevisto, se mueven rápido para que uno solo se preocupe por llegar a correr».